badday

Ayer en la noche platicaba con una amiga por teléfono sobre su mal día: chocó en carambola, y por si fuera poco ¡fue la última!

Sí, Chuchita se quejaba hecha una maraña de lágrimas sobre lo mucho que apesta su vida (según ella). Recientemente experimentó un divorcio, lo que no la ha tenido muy bien; sin embargo, es una mujer digna de admirarse. Siempre tiene la mejor actitud ante todo, siempre le echa muchas ganas a todo, sabe decir que sí y se levanta todos los días como una guerrera con armadura a prueba de balas para ver qué le depara el destino.

Una y otra vez me decía “¿Por qué a mí?”, “¿Por qué me pasa esto?”, “¿Qué he hecho para que me pasen tantas cosas malas?”, “Ya no puedo más”, “Todos me dicen que lo importante es que no me pasó nada y estoy bien, pero en realidad es que sí pasa y pasa que ya estoy harta”.

Es normal que hasta los más fuertes nos quebremos algunas veces. Es normal que Chuchita a veces se rinda y sienta que ya no puede más, pero al final, su naturaleza la volverá a hacer levantarse al otro día. Yo le decía ayer por teléfono, que no junte una cosa con otra, que los choques les pasan a todos y no hay necesidad de martirizarse ni pensar “fui la elegida para el choque porque la vida se está ensañando conmigo”. Son cosas que pasan, no todo siempre tiene que tener un porqué, y si ese choque lo tuviera, probablemente no sería algo malo sino una bendición oculta que no podemos entender.

Y pues bueno, hoy yo choqué… De la nada iba por Ahuehuetes y un coche se me estampó atrás. Sí, bastante fuerte; sí, mi cabeza salió volando y regresó a su lugar en segundo;  sí, mi defensa trasera quedó sumida y hay que cambiar la pieza por completo. Afortunadamente mi “chocador” era un señor muy decente y educado que enseguida se paró a disculparse y ver cómo estaba, además asumió completamente su culpa y se va a encargar de todo, desde el coche hasta mi cuello.

Son cosas que pasan, me reí… Y sí, gracias a Dios estoy perfecto, el coche tiene arreglo y no pasó a más. Es importante cuando nos pasa algo que traducimos como negativo, cambiar el chip de inmediato, si no, se empieza a hacer una bola de nieve más grande en la que no queremos caer.

Y por cierto, llegando a la casa le marqué a Chuchita y le dije: “¿Te quieres reír? Acabo de chocar”…. Y Chuchita, se rió.

 

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