Algo de lo más importante que he aprendido en la clase de kabbalah, que les platiqué que estoy yendo con el maestro Ariel Grunwald, y que quisiera compartir ustedes, es sobre el salir de la llamada zona de confort.

Se oye de entrada tal vez muy irrelevante o intrascendente, pero en realidad la mayoría de los problemas que nos pasan es porque no salimos de esa zona. ¿A qué nos referimos con la zona de confort? A NO HACER cosas que nos incomodan. Es muy fácil ir a los lugares que siempre acostumbramos, ver a la misma gente, estar en un trabajo seguro…. entre muchos ejemplos más, pero ¿de qué se trata y para qué sirve salir de ello si ahí estoy muy bien?

Muchas veces por no salir de esa zona nos perdemos de momentos que pueden ser trascendentes en nuestra vida. La kabbalah te pide que contestes esa llamada que te da flojera, que vayas a esa reunión que no tienes ganas, que ayudes a la persona que te está solicitando ayuda, que tengas la mejor actitud en la fiesta que asististe y que no tenías ganas de ir, que pongas una buena cara aunque te sientas mal… entre más salgas de tu cotidianidad y de lo que te resulta más cómodo y te cuesta más trabajo, más beneficio tendrás porque estás poniendo una doble energía en el esfuerzo. ¿Me explico? Ellos llaman, estás obteniendo más “luz” en tu vida. (La luz es todo eso que llena los vacíos que tenemos).

La Zona de Confort es además la culpable muchas veces de que vivamos situaciones difíciles en nuestra vida; si hemos estado sometidos a un largo período de vivir así, va a llegar un punto en que la bomba truene o de que simplemente ya no pase nada en nuestra vida o todo esté igual. Y no es cuestión de victimizarse, si no de asumir nuestra responsabilidad de que nosotros mismos nos llevamos a este punto. Es preguntarse ¿por qué me pasó esto? y muchas veces en la causa encontramos la respuesta del efecto que estamos viviendo y entonces podemos CORREGIR.

Incluso lo que los kabbalistas llaman “El Satán” (Satanás), no se trata más que de nuestro oponente, ese oponente que nosotros mismos nos ponemos para no salir de esa zona cómoda y de empezar a hacer lo incómodo. Esa vocecita que te dije “no vayas”, “no contestes”, “que flojera”, “lo que estoy haciendo es más importante que lo que me piden que haga”…. Pero obviamente tampoco es aplicable en todos los casos, nosotros sabemos lo que es zona de confort o algo que de plano no va con nosotros. Hay que saber distinguirlo bien.

Y lo bueno es que cuando nos atrevemos a hacer lo inusual en nosotros, en romper una desidia, en salir de lo común, en forzarnos a algo que nos cuesta, en abrirnos a más personas, es cuando entramos al terreno de lo mágico y lo extraordinario; es cuando abrimos las puertas a nuevos horizontes y nuevas posibilidades porque no sabemos qué pueda venir de ir a un lugar nuevo, de conocer por ejemplo a una sóla persona nueva, por un decir, y tal vez ésta persona nos abra otras puertas y demás…

Tal vez la llamada que no quisimos contestar, se trataba de alguien que iba a ofrecernos un gran trabajo o un proyecto increíble; tal vez a la reunión que no quisimos ir, asistió el que podía ser el amor de nuestra vida… Tal vez el amigo que no quisimos ayudar es quien después iba a dar todo por nosotros.

En verdad si lo analizamos, vivimos una gran parte de nuestra vida en la parte de la comodidad, de lo fácil, de lo que no nos cuesta. Atrevámonos a lo que nunca hacemos, a explorar nuevos mundos. Las recompensas serán muy gratas. Y muchas veces cuando se nos presentan situaciones difíciles, en realidad son oportunidades para obligarnos a salir de esa zona y buscar por donde no habíamos pensado o nos había costado.

Les juro que yo diario me levanto con la mejor actitud para salir de mi zona de confort y no saben qué bien me siento y cuánto estoy cambiando, poco a poco. Y también los beneficios que te trae el estar abierto a cambiar es muy importante.

Así que si queremos hacerlo, empecemos por analizar qué es lo cómodo en nuestra vida y cómo podemos salir de ahí. Diario hay esas oportunidades.

Y ya saben, cada vez que sintamos que nos estamos poniendo cómodos, AGUAS!!! A salir de ahí!! Los quiero!

6 Comments

  1. en este momento de mi vida precisamente estoy saliendo de mi zona de confort, y comienzo a visualizar mil cosas y mil opciones que tiene que ofrecerme la vida…les recomiendo la película “Sí Señor”, es una comedia romántica buenísima que tiene algo que ver con el tema…

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