Perdón que tiene un buen rato que no comparto reflexiones y ya estoy recibiendo muchos reclamos, así que héme aquí. La reflexión de hoy está basada en la enseñanza de mi maestro de kabbalah, Ariel Grunwald, y trata del deseo de recibir con la intención de compartir.

¿Qué quiere decir esto? Que desear recibir no está mal, ni debemos sentirnos culpables por eso, más bien se trata de la intención por la que deseemos recibir.

Quiero dinero, sí, pero para poder ayudar a la gente que quiero y que me necesita; quiero poder, sí, pero para poder abrir puertas a otros; quiero influencia, sí, pero para poder influenciar positivamente a los demás y generar un cambio en el mundo. El deseo de recibir con la intención de compartir, genera luz y crecimiento espiritual.

Incluso el éxito no se genera solo, una persona que se considera exitosa, pero que no comparte, es en realidad un loser, como dice Ariel. “Una persona que llega a su máximo, pero solo, en realidad está en el infierno”. Una verdadera persona exitosa buscará también el éxito de los demás, una verdadera persona exitosa estará rodeada de otras personas exitosas y las impulsará a ser más exitosas, una verdadera persona exitosa no necesita rodearse de gente que no sea exitosa para sentirse más.

Todas las personas tenemos luz adentro, una verdadera persona exitosa entiende esto y sabe que somos un todo, sabe que el éxito del de junto también le da luz y ese éxito lo puedes vivir y disfrutar como tuyo. Es humano sentir celos o hasta envidia, no está mal, lo valioso es vencerlo y convertirlo en lo contrario.

Es importante también el saber compartir desde cualquier trinchera. Muchas veces nos justificamos en no ayudar basados en la excusa del “ahorita no puedo” “ayudaré cuando esté bien o cuando tenga mucho dinero o cuando tenga tal puesto, etc”, cuando en realidad siempre será más valioso y revelará una mucho mayor cantidad de luz, el día que sacrifiquemos -por ejemplo- una comida rica por ayudar a una persona que lo necesita, en lugar de dar algo que ni duele (como dice Alejandro Sanz en una de sus letras: “Dar solamente aquéllo que te sobra nunca fue compartir, sino dar limosna”).

Hay cuatro fases en cuanto al compartir y cada una va teniendo una mayor evolución:

La primera trata del recibir involuntariamente. Todos recibimos todo el tiempo bendiciones porque el Universo es magnánimo con nosotros, lo merezcamos o no.

La segunda, es cuando entendemos que somos una vasija y queremos ser como la Luz. La Luz es Dios, ese Todopoderoso y perfecto al cual quisiéramos parecernos. La Luz siempre va a ser igual a Compartir. El sólo tener este deseo ya está empezando a generar conciencia.

La tercera fase es cuando ya empiezas a generar ese cambio en ti y empiezas a parecerte a la Luz.

Y  finalmente la cuarta fase es cuando queremos recibir porque queremos compartir, que es lo más grande.

Es difícil de entender, pero cuando llegamos a ese nivel, podemos experimentar la felicidad y éxito de otros en nosotros mismos, así como también sus problemas, tristezas dolores y fracasos. Si vivimos el dolor de los demás, entonces podemos transformarlo en nosotros sin la necesidad de tener que pasar por esa prueba. Eso es lo que se llama una verdadera evolución y es lo que se llama la Vasija Infinita. Y cada vez que lo hacemos, fortalecemos la luz del mundo.

Pues a trabajar!!! Empecemos por preguntarnos, ¿a quién voy a ayudar hoy para que sea más exitoso?

Espero que les haya gustado, los quiero.

 

1 Comment

Leave a Response