Fue lunes de clases de kabbalah, así que aquí estamos para compartir lo aprendido. Esta vez está un poco difícil de explicar pero trataré de ser lo más clara posible.

Empezamos por decir, que normalmente nos relacionamos con los demás de acuerdo a “nosotros”, cuando deberíamos relacionarnos con los demás de acuerdo a ellos. Es decir, necesitamos darle a los demás lo que ELLOS necesitan, para así nosotros acercarnos más a la Luz. A veces solucionarle la vida a alguien, por ejemplo, no es ayudarlo porque al final acabará por sentirse insatisfecho; lo que hay que hacer es darle la herramienta para pueda obtener lo que necesita.

De igual manera hace el Universo con nosotros, el Universo es pura luz, pero ¿qué pasaría si nos mandara toda su luz de un jalón? Sería como subirle todo el voltaje a un aparato eléctrico…, nos aniquilaría. Necesitamos procesos…. Procesos que ir pasando e ir viviendo para poder llegar hasta lo que necesitamos, para que se manifieste lo que queremos en nuestra vida. Entonces lo que el Universo hace es eso, aunque quiera darme todo, lo que va haciendo es darme los retos y las oportunidades que necesito para ganarme lo que deseo obtener.

De acuerdo a kabbalah, hay 10 esferas en un proceso, el cual se llama el Árbol Sefirótico o Árbol de la Vida en otras tradiciones…

Cada esfera con un nombre, pero hablaremos de dos en especial: una, la que está más arriba, LA CORONA o KETHER, que es donde están las semillas, es la conciencia, es desde donde se manifiestan los sueños, es la raíz, la fuente de todo…. Y hablaremos también de la última que es la del mundo físico, la más terrenal, la de la Tierra, que es cuando se materializan las cosas y es la llamada MALKUTH o EL REINO.

De acuerdo a estas dos esferas, existen dos estados en los humanos; el de pequeñez y el de grandeza. El de pequeñez es cuando nos sentimos ese ser humano desdichado, que estamos pasando una situación terrible, difícil, que nos cuesta encontrar la salida, que nos duele, que se nos acaba el mundo, que nos deprimimos, que lloramos, que no tenemos ganas de nada, no tenemos ideas, estamos frustrados, sin motivación….. “Me siento desconectado, vacío, obscuro…”

Cuando estamos en este estado digamos que las 10 esferas que regularmente están expandidas, están todas concentradas en ese primer punto… Pero resulto que justo cuando estamos en ese momento es cuando tenemos la mayor oportunidad de conectarnos con la luz y expandirnos a un estado de grandeza. Para una persona espiritual, con conciencia, sabe entender a ese momento no como una catástrofe sino como una oportunidad porque sabe que es el momento más emocionante y más increíble de que va a venir algo grande. Cada dolor, desconexión, es el cimiento de la luz que vendrá después (evidentemente si sabe entenderlo y hace el trabajo para que eso pase). Ese momento de pequeñez es una oportunidad, que si la sé enfrentar, la tomo y la uso se volverá algo grande.

El estado de grandeza es cuando vuelvo a estar esparcido, ya no siento miedo, tengo abundancia, fuerza, amor, motivación, creatividad, ilusión, deseo, ganas de hacer las cosas… Pero a ese estado por lo regular no se llega si no pasaste por un fuerte período de pequeñez. Si leemos las biografías de los más influyentes del mundo, por lo regular, todos te hablarán de lo difícil que fue y las pruebas que tuvieron que superar. Ejemplo: Steve Jobs.

Y el chiste es que cuando estés en ese estado de grandeza, lo sepas mantener. Mucha gente cuando está experimentando un gran periodo en su vida, de mucha felicidad, de plenitud, puede tender a volverse egoísta, a alejarse de los demás… Con esto solo corre el riesgo de no pasar la prueba para poder mantener ese estado y volver a recaer.

Y la mayoría de las personas tendemos a eso, cuando estamos pasando un período difícil nos volvemos más humanos, estamos más atentos a las necesidades de los demás, somos más agradecidos… Y cuando estamos muy bien, caemos en el egoísmo, en ser felices nosotros y a la fregada los demás o regalar el tiempo o la ayuda que te sobra.

Así que volvemos a la conclusión final, la cual diría que es LA PEQUEÑEZ ES LO QUE HACE GRANDE A UNA PERSONA (y con esto incluyo a la humildad también).

En la próxima clase platicaremos CÓMO USO mi período de pequeñez como catapulta de algo grande, cuáles son mis tareas y obstáculos a vencer (aunque ya hemos platicado algunos como el de la clase pasada de ir quitándonos las cáscaras que opacan nuestra luz) y seguiremos conociendo sobre las demás esferas.

Gracias y gracias al maestro Ariel Grunwald por compartir su conocimiento espiritual con nosotros.

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