Es lunes! No se me olvida compartir mi clase de kabbalah con ustedes. Hice un esfuerzo máximo pues no saben el día tan pesado y cansado que tuve, además de que mañana me voy temprano a Las Vegas, pero algo que es uno de los principios básicos es justo que cuando algo te cuesta mucho trabajo es cuando más debes hacerlo. Así que ya regresé de la clase y todavía no termino la maleta pero aquí les va lo hoy aprendido. Espero les guste y lo disfruten, pero sobre todo, que lo trabajemos…

Trató sobre cómo el Universo es muchas veces magnánimo con nosotros aún cuando no nos lo hayamos ganado o no lo hubiéramos trabajado o merecido… Incluso, cuando hayamos ido en contra de él. Pero para retribuir y estar siempre conectados con la Luz (con nosotros mismos) y no estar viviendo continuos momentos de desconexión (vacíos, tristezas, desánimos, enojos, depresiones, carencias…) debemos aprender a estar siempre conectados. ¿Y eso cómo se logra? Justamente haciendo de los momentos de desconexión, momentos de conexión. Aprender que son oportunidades. De lo difícil es cuando más se crece.

Y para ello les voy a pasar los 13 atributos de la Misericordia del Zóhar y lo que podemos hacer para retribuir al Universo lo que nos da; porque aún cuando estemos pasando un período increíble de benevolencia y abundancia en todos los aspectos, no quiere decir que no volvamos a tener un período obscuro y difícil. Siempre hay que estar plantando las semillas correctas, porque eso será nuestro mañana.

1. Tener paciencia y tolerancia hacia toda la gente, incluso hacia quien no la merece. (De la misma forma que el Universo me manda regalos y bendiciones muchas veces que no merecí). Así lo compenso.

2. El Universo siempre nos está mandando luz y nos sigue ayudando a volver a llenar los vacíos que hemos generado con acciones como drogas, sexo por placer, entre mil más… Acciones que son una inyección de adrenalina, pero que son falsas y que se vuelven adictivas. Algo importante para compensar al Universo por esta ayuda, es tomar el dolor/sufrimiento/pena/padecimiento de las otras personas, por más pequeñas que “pudieran parecer” y darles el valor que tienen para el otro. Entender por lo que están pasando. A veces sólo con escuchar a alguien le podemos hacer mucho bien.

3. Cada luna nueva, el Universo limpia nuestra energía y nos quita negatividades; es un regalo constante del que muchas veces ni siquiera estamos concientes y no lo agradecemos. Hay que ser agradecidos por este gran regalo que nos da sin que hagamos nada.

4. El Universo nos reconoce como la Luz que somos y siempre nos manda bendiciones. Él sabe que la misma Luz creó a nuestro más grande oponente, nuestro Satán, nuestro Ego… y aún así nos da. De igual manera, tenemos que ver a todas las personas, como Luz y merecedoras de compasión, de amor, de entendimiento y no juzgarlas. Podemos vivir con las demás personas tanto su dolor como sus alegrías.

5. No mantener rencor o resentimiento hacia otra persona. Esto es algo que nos hace mucho daño a nosotros mismos y hace que el Universo bloquee el camino de esa otra persona. Si yo no lo suelto, el Universo tampoco lo suelta. Cuando siento rencor o resentimiento contra alguien, incluso contra un amigo, es algo que no nos deja avanzar. Tenemos que aprender a perdonar y esto se logra desde el entendimiento de que lo que pasó es algo que tenía que pasar, era algo que tenía que vivir o que alguien me tenía que traicionar o herir o lastimar o decir… Pero si no hubiera sido esa persona, hubiera sido alguien más. DON’T KILL THE MESSENGER dice la frase. “El mensajero” no importa, lo que importa es lo que teníamos que aprender de eso que nos causó el rencor.
Si fuimos nosotros los que la regamos, no dejemos de lucha por ganar el perdón de la otra persona.

Y por otro lado también agradecer a los mensajeros que nos traen “buenas nuevas”, que en realidad son ángeles que en su momento nos manda el Universo como canal de la bendición que teníamos que recibir.

6. El Universo todo el tiempo está buscando lo bueno de nosotros, lo bueno que hacemos; por ello es que también todo el tiempo tenemos que buscar lo bueno de los demás.

7. Darle crédito a las personas por lo que pasó ahora sin importar lo que pasó antes; e incluso es muy bueno buscar en el pasado de las personas para darles crédito. De dónde viene, cómo se superaron, su historia, sus padres… Siempre algo bueno que dar crédito.

8. Creer en los demás. Encontrar la forma de verle a todo mundo su grandeza, hasta al que parezca el más malo de una pandilla. Ver el potencial que tienen las personas sin que esté basado en mis expectativas porque entonces es cuando vienen las decepciones.

9. Desaperecer los aspectos negativos de las otras personas; así no podamos con su ego enorme, hacer un esfuerzo por echar eso al fondo del mar.

10. Enjuiciar con misericordia. Esto es, sí podemos hacer un juicio sobre alguien siempre y cuando sea constructivo. Cuando le decimos a alguien un aspecto que detectamos que en su vida está haciendo mal para que lo mejore, es en realidad un regalo. Muchas veces no lo hacemos porque pensamos que podemos lastimar a la persona o que se pueda enojar o herir, pero cuando lo hacemos desde el corazón y con una buena intención para su mejoría, es muy bueno. Es como al perro, que no le das el chocolate porque sabes que le hace mal; o al niño que castigas porque se portó mal. Es por su bien no dar el chocolate al perro y castigar al niño.

11. Simplemente dar, sin esperar nada. Compartir, sonreír a los demás, dar un detalle, invitar a comer, dar un buen saludo… Solo dar.

12. Cuando no encuentro razones para apreciar a alguien, debo buscar en su pasado. Algo tengo que encontrar. El aprecio es algo muy valioso hacia los demás y la gente lo agradece mucho.

13. Si de plano no encontramos nada para apreciar a una persona, debemos recordamos que todos somos un TODO, somos parte de la Luz y estamos hechos de lo mismo. Esa persona está hecha de luz igual que yo y es igual de merecedora de aprecio que yo.

Podemos ver que hay varios puntos parecidos o casi iguales, pero este “manifiesto” está enfocado en retribuir al Universo.

Por último, nos leyó Ariel, el maestro, algo muy bonito que decía algo así: ¿Cómo puedo llegar a amar a todo el mundo?
Viendo con admiración, dando lo mejor de mí a los demás, esforzarme en todo lo que pueda, dando regalos y siendo espléndido con los demás, entendiendo el dolor de la otra persona, no revelando secretos, siendo humiles, no haciendo dramas de lo que me pasa, ofreciendo un semblante amable a la gente que eso abre las puertas del cielo.

En fin, exprés pero espero les haya gustado y servido y los dejo para terminar la maleta. Besos, los quiero!!!

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