Todos lo hemos oído, todos lo hemos leído, todos lo hemos sentido e incluso vivido. Es un tema del que hace años no se ponía en la mesa, no se hablaba de eso porque ni se entendía o era un tema de locos.

Ahora no es que se trata de una moda o del New Age, es algo que en realidad está pasando, y con la ayuda del maestro Ariel Grunwald, voy a tratar de explicarles desde el punto de vista kabbalístico de qué se trata.

Desde 1999 la tierra está evolucionando más rápidamente en todos sus procesos y, conforme pasan los años, es aún más rápido esta evolución. Lo vemos desde los medios de transporte, antes tardabas meses en un barco entre un país y otro, ahora llegas en horas en avión a tu destino; lo vemos en los medios de comunicación, antes los mensajes se mandaban por correo o telegrama, ahora sólo con un whatsapp o un e-mail… tenemos acceso a la información instantánea a través de Internet en lugar de ir a una Biblioteca a consultar un libro, o podemos enterarnos de lo que pasa en el mundo  a través de twitter en el momento, en lugar de esperar a ver el noticiero…. etc, etc, etc..

Comparando este aceleramiento en los procesos digamos “técnicos” o de “infraestructura” con el de la evolución humana, podemos decir que está pasando de la misma forma y con la misma rapidez.

Para evolucionar como seres humanos, digamos que el tiempo se mide entre la distancia entre la causa y el efecto. Es decir, entre lo que hacemos (ya sea bueno o malo) y la consecuencia que recibimos.  Si digo una mentira, no se me va a caer la lengua en ese momento (pero tal vez después alguien me mienta); si me robo algo, no se me va a caer el brazo en ese momento (pero tal vez alguien me robe después).

La MISERIOCORDIA es ese tiempo que tenemos, que aunque hayamos cometido una acción incorrecta, tenemos para corregir y arrepentirnos y/o enmendarlo (lo que es muy válido y valioso). Lo que pasa ahora, es que ese tiempo -llamado MISERICORDIA- se está acortando y ya no tenemos tanto tiempo para cambiar. Ese poco tiempo que tenemos se llama JUICIO y puede ser muy duro para quien no quiera cambiar y evolucionar rápidamente y echarle ganas a su trabajo espiritual.

Ya sea que plantemos una semilla positiva o negativa, el resultado de nuestra intención/acción lo veremos casi de forma inmediata. Los kabbalistas no creen en karma, creen en corrección; pero quien a estas alturas no corrija y no trate cada día de ser mejor persona y sobre todo, de ayudar a los demás, va a llegar el punto en el que va a ser muy evidente la separación entre una persona trabajada espiritualmente y la que no (que es lo que escuchamos por muchos lados y distintos canales digamos esotéricos). Y tampoco es que va a haber una raya separatoria entre unos y otros…

Aquéllas personas que hagan su trabajo para el alma, estarán llena de certeza, de luz, de bendiciones, y de conexión consigo mismas; y las que no, vivirán en el mundo del miedo, del caos, de la desconexión….

El ser humano tiene el ego tan grande que pensamos que el mundo gira alrededor de nosotros; y somos tan frágiles, que cualquier crítica o situación externa puede alternarnos, afectarnos y/o volvernos un caos. Somos parte de un todo, y si comprendemos eso, sabemos que la única forma de estar bien es ayudando a los otros para que todos estemos bien.

Siempre he tenido muy claro que los seres humanos vinimos a la tierra a evolucionar espiritualmente, con cada vida (creo en la reencarnación), y esa es nuestra principal misión. Ariel lo corrobora, “venimos a hacer nuestro trabajo”. Trabajar en nosotros, en crecer, en mejorar, en ayudar, en compartir… Es justo eso NUESTRO TRABAJO, y no se debe hacer buscando una recompensa externa, pues es lo normal como cualquier persona que hace su trabajo. El jardinero que cortó el pasto no espera que lo feliciten por ello, el cocinero que hizo la comida en un restaurante tampoco espera ser premiado; el maestro de clases tampoco espera que le aplaudan sus alumnos; ES SU TRABAJO; de igual forma que es NUESTRO TRABAJO ser mejores personas.

Algo importante es que tenemos que cambiar nosotros, pero que sin influenciar positivamente a los otros y sin ayudar a los otros, no se está haciendo el trabajo completo. Van de la mano. Una persona no puede ser buena sin ayudar a los otros; ni una persona que ayuda a los otros pero en su casa es infiel o maltrata a sus hijos, tampoco está siendo la mejor persona.

Para finalizar; de acuerdo a la kabbalah, estamos en el año 5773 (recién iniciado), y sería en el año 6000 (kabbalístico) cuando realmente se acabe el mundo. ¿Por qué? Porque simbólicamente Dios creó a Adán y a Eva en el sexto día, y Adán y Eva representan “la conciencia del ser humano” (el sexto día es el años seis mil). Nos quedarían entonces 227 años para seguir evolucionando tanto en esta vida como en las que nos falten por vivir. Así que ¡A trabajar!

(Espero haber sido clara).

Saludos y Bendiciones!!!

4 Comments

  1. Justamente acabo de terminar de leer El Poder de la Kabbalah y lo recomiendo muchisimo para los que quieren empezar a involucrarse, estudio esta disciplina desde que tengo 14 años y definitivamente ha cambiado mi vida, yo la defino como un constante trabajo espiritual para revelar Luz y convertirnos en mejores personas.

  2. Hola Nuria! Me pareció super interesante esto!! Es bueno saberlo.
    Tengo una duda de uno de tus posts anteriores, pero ahora ya no lo encuentro, por eso decidí escribirte aqui.
    Me podrías decir cuánto cuesta el corte de mujer en Ken Har Studio?? Vi que fuiste ahí a hacerte un tratamiento y voy a r de viaje de trabajo al DF y quiero pasar, pero por teléfono no me pudieron dar la información caray!

    Espero puedas ayudarme!!!

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