Hace unos meses inicié sin querer -queriendo- una profunda etapa de evolución en la que he aprendido mucho. Empezó justo con el sueño de unas mariposas monarcas…. Siempre me ha importado mi crecimiento espiritual y desde hace ya un tiempo es mi prioridad sobre el éxito o cualquier cosa terrenal.

Como unca loca he buscado la llave a mis limitaciones, a mis puntos de corrección, a mis defectos, bloqueos, a las cosas que he hecho mal hasta ahora y que intento corregir y a las cosas que quiero cambiar para poder evolucionar, pues creo que eso es a lo que vinimos a esta tierra. He ido a terapias de ángeles, reiki, lectura de de cartas, de aura, médiums, sanadores, buscando una respuesta y simplemente no la he acabado de encontrar.

Todo el tiempo mi cabeza ha girado en torno a lo que “tengo que CAMBIAR esto o aquéllo”; pero este lunes, sin buscarlo, la respuesta vino a mí muy claramente de palabras de mi maetsro de kabbalah Ariel Gunwald: “No se trata de cambiar, sino de transformarse”.

Efectivamente, el ser humano todo el tiempo está tratando de cambiar, como una necesidad ya integrada, es algo que siempre estamos persiguiendo porque en el fondo, por naturaleza, queremos ser mejores (aunque muchas veces no hagamos nada).

Nos cambiamos el look, adelgazamos, nos alejamos de la gente que no nos late, queremos arreglar errores pasados, vamos al gimnasio para vernos mejor, tratamos de ser más caritativos, hacemos yoga, meditación, podemos ir hasta la India si queremos… pero todo lo hacemos desde el punto de vista de CAMBIAR.

El problema es que no podemos cambiar porque siempre vamos a ser nosotros mismos, es decir, nuestra esencia siempre va a seguir siendo la misma y vamos a llegar a un punto en el que simplemente ya no podamos hacer más por cambiar. Siempre voy a ser Nuria, siempre vas a ser Juan, Pedro…. La verdadera respuesta está en una PROFUNDA TRANSFORMACIÓN (ESPIRITUAL). La espiritualidad no es hacer nada de esas cosas que mencioné, es transformarse, ser mejor de los que ya somos, evolucionar y seguir estudiando y preparándonos para eso.

¿Y eso cómo lo hago? Encontrando primero todas las cosas que tengo que corregir. Ya que las tengo concientes entonces puedo trabajar sobre ellas y transformarlas de negativas a positivas, pero voy a seguir siendo YO, solo que cada vez más evolucionada. NO VOY A CAMBIAR; VOY A EVOLUCIONAR HACIA UN SER SUPERIOR Y MÁS CONCIENTE.

El intentar cambiar algo es algo que aparentemente sirve para mejorar, pero no es de extrañarse que en realidad nada pase o sólo sea momentáneo; y al final únicamente nos mantenga en una búsqueda cansada e interminable que nos deje en el mismo punto de partida.

Antes de saber esto y sin querer, inicié un escrito llamado “Transformarse o morir“, pero yo misma decía “es que es redundante”, para transformarte y ser alguien más, tienes que morir primero y luego renacer, entonces es lo mismo…. Hoy mi título tiene  sentido “No tienes que morir para transformarte, vas a seguir siendo tú mismo pero mejor”. Y si no te transformas, entonces tu misión como ser humano deja de tener sentidoy tal ves por eso mueres, porque no evolucionas.

Han pasado varios días en los que mariposas monarca están entrando a mi casa. Tal vez es una tontería pero para mí tiene mucho simbolismo. Uno elige, puedes seguir siendo la oruga, o te conviertes en la mariposa.

Encontré este video musical que ilustra un poco el tema y espero les gusta y les sirva:

¡Buenas noches!

3 Comments

  1. Me encantó tu post y la canción es un retrato perfecto de lo que nos pasamos haciendo hoy en día, probando mil cosas a ver cuál nos da las respuestas. Y la respuesta es …Transformarse…muy interesante y buen punto para reflexionar. Gracias por compartir 😉

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