Cómo están mis amores? Yo ya de regreso en México después de mi viaje a Brasil y no puedo dejar de compartirles mi experiencia allá.

Es la primera vez que voy a ese país, así que todo era novedad. Primero fui a Sao Paulo, una de las ciudades más pobladas del mundo y considerada la mejor ciudad para hacer negocios de toda América Latina. Me pareció similar a la Ciudad de México; es muy metrópoli, llena de edificios, de restaurantes, de coches en horas pico y motociclistas que se meten entre los coches… así como tampoco faltan las manifestaciones (me tocó una -que afortunadamente solo duró 20 minutos-). Hay calles más amigables como la Oscar Freire, llena de cafés y tiendas, y otras más transitadas como la Avenida Paulista, la principal de la Ciudad.

Me habían dicho que era fácil entender el portugués por su similitud al español; la realidad es que yo no les entendía ni un comino y ellos tampoco a mí. Desde pedir una Coca-Cola light y que me trajeran la cuenta (“la conta”) hasta que ni en Starbucks entendieran que quería un Green Tea Latte, pues cabe mencionar que el inglés no es habitual en la mayoría de los comercios.

Algunas de las palabras que aprendí fueron: “Obrigado” (u Obrigada en mi caso), con lo cual das las gracias;  “Bom dia” (Buen día); “brigadeiro” (chocolate), “Melancía” (Sandía) y por supuesto, “Zuco de Laranja” (jugo de naranja), jaja, les juro que ni en toda mi vida junta había tomando tanto Zuco de Laranja.

Me recomendaron mucho comer acai bowl allá, pero debo confesar que no lo probé (no me maten), aunque eso sí, comí muchos brigadeiros y pan de queso (otra especialidad de allá).

Hubo un par de restaurantes en Sao Paulo que me volvieron loca: el Jeiko-San (de sushi) y el restaurante del hotel Fasano. En verdad tienen que ir cuando vayan a Sao Paulo, son espectaculares, aunque la comida en general es muy buena, cocinan con mucho sabor, como la cocina mexicana. Otra cosa que noté mucho de Brasil es que la gente suele comer sano, hay muchos restaurantes orgánicos y también comen muchas frutas por obvias razones.

A diferencia de Ciudad de México, es un lugar muy tropical, hay muchísima vegetación para donde voltees; y llueve muy seguido. Por consiguiente, también hay mosquitos así que es bueno usar repelente.

El mall principal es el JK Shopping, donde están las boutiques de lujo; el Parque principal es el do Ibirapuera y cabe mencionar que es una Ciudad donde ves grafitti en todos lados. La zona del Beco do Batman es de las más conocidas donde suelen (solemos) ir los turistas a tomarnos fotos. El Centro no es una zona muy segura por lo que recomiendan no ir con joyería puesta o algo llamativo; yo solamente fui a conocer la Catedral para no quedarme con la curiosidad pero ya no quise adentrarme más.

Su moneda son los reales aunque en realidad no se necesita cambiar muchos; los taxis se pueden pagar con tarjeta crédito/débito y también hay Uber.

Me gustó mucho la experiencia de conocer Sao Paulo y espero regresar pronto para contarles más de allá. Espero les haya servido esta breve impresión si es que no conocen. Les dejo besos, los quiero, y en el siguiente post les cuento de Río de Janeiro, la siguiente ciudad a la que fui en Brasil.




Fotos: Alfonso Ramza

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