Sé que muchas personas dudan si el karma en verdad existe y si algún día tomará revancha de sus adversarios.

Por supuesto que existe y no es precisamente una persona con una espada desenvainada que irá a vengarnos. El karma está basado en la teoría de la energía: Todo lo que emana de nosotros de alguna forma de regresa, tarde o temprano. Por lo tanto, no hay que centrarse tanto en si va a ocurrirle algo malo a la persona que te hizo un daño, si no más bien, preocuparnos por nosotros mismos y en qué es lo que va a regresar a nosotros. ¿Es algo bueno o hay algo por lo que debamos preocuparnos?

Se trata de la Ley de Causa y Efecto: Todo lo que hacemos, tiene una consecuencia. Como diría Newton, “de toda acción hay una reacción”.

Si actuamos diariamente para bien de los demás, eso va a tener en algún momento una retribución de Dios, la vida o el Universo (como queramos llamarle); si nos dedicamos a ser conflictivos, malvibrosos, venenosos, envidiosos y a inventarle chismes a los demás, lo único que generaremos es quedarnos solos y que nos ocurran cosas negativas.

A medida que vas creciendo vas entendiendo cómo funciona. El frenar un trabajo a alguien, hacer que termine una amistad entre dos personas, poner en boca de alguien palabras negativas que no dijo, hablar en forma destructiva de alguien… todo eso tiene una consecuencia y es penadísimo ante la ley kármica. Entre más intentas bloquear a alguien, más te estás bloqueando tú mismo. Así de sencillo.

He escuchado muchas veces el “¿pero por qué si esa persona es mala le va tan bien?”; no se vayan con la finta, no todo lo que brilla es oro y no todo es para siempre.  No tenemos ni siquiera que vivir esperando que el karma tome acción, él tiene su tiempo y su espacio.

Igualmente siempre nos acabamos enterando cuando alguien intenta “hacer campaña” sobre nosotros, cuando te inventan cosas o ponen en tu boca palabras que no dijiste o ni siquiera pensaste. Lejos de vengarnos, debemos entender que más que el daño que esa persona pudo habernos hecho, el daño más grave se lo hizo a sí misma y que todo se regresa en esta vida. El tiempo tiene voz, el tiempo habla solito y se encarga de poner todo en su lugar.

Y recuerda, entre más hablen mal de ti, entre más intenten perjudicarte, entre más daño quieran hacerte, más Dios se encargará de protegerte, recompensarte y hacerte brillar.

Mi recomendación es siempre que suelten todas esas malas energías negativas que pueden venir de otras personas, les pertenecen a ellas, no a ustedes. Ya será el karma el que –en su momento- se divierta un rato.

Les dejo besos.