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¿Alguna vez has podido distinguir entre lo que dice tu conciente y lo que dice tu subconsciente? A menudo pueden ser cuestiones muy diferentes.

Lo que dice el subconsciente lo definiría como esa voz que te dice algo pero que no lo llevas al razonamiento, solo lo sabes o presientes. Muchas veces cuando llevamos este pensamiento al conciente lo echamos a perder porque le metemos de más la cabeza, lo analizamos. Y resulta que la cabeza no es tan sabia como creemos o le damos más importancia muchas veces que al feeling (el subconsciente está relacionado con las emociones).

Lo que hay que saber es que el subconsciente es lo más sabio que hay ya que está conectado con la verdad. El pasado y el futuro existen al mismo tiempo pero en diferentes niveles y es por eso que se puede llegar a saber “lo que va a pasar”. Eso que va a pasar ya lo sabe el subconsciente porque toda la información está en el aire. El subconsciente entonces no se equivoca.

Algunos ejemplos de cuando te habla el subconsciente pueden ser: que llegas a una casa y por algo te cruza la idea que pudieran asaltarla, aunque no te clavas ni piensas realmente en eso ni en que va a suceder… Y resulta que a los dos días te dicen que asaltaron esa casa.

Otro ejemplo, es algún suceso que hayas borrado por completo de tu vida (suele ocurrir mucho con algo doloroso), y algo te lo detona y lo recuerdas, entonces traes esa información del subconsciente al conciente. Así es como muchas veces trabajan los psicólogos para ayudar a sanar heridas del pasado.

Uno más, es que muchas veces estamos preocupados por algún problema y nos llega la solución de pronto. Hay que saber que el que lo resolvió fue el subconsciente que se quedó buscando la solución hasta encontrarla.

El subconsiente es como una especie de pensamiento pero que no lo razonas ni lo reconoces, nada más está ahí dentro de ti. No por nada el famoso cliché que las respuestas están siempre dentro de ti, que escuches esa voz, lo cual es literal. En las relaciones por ejemplo, el subconsciente ya sabe desde antes si va a funcionar o no, si va a ser una buena relación o no, escucha esa voz aunque la respuesta no te gustara.

Un dato importante es que se dice que el conciente solo ocupa un 10% del cerebro, mientras que el subconsciente el otro 90% del cerebro. El subconsciente es el que se encarga de mandar la orden al corazón para que funcione o a cualquier otro órgano del cuerpo; imagínemos que tuviéramos que decirle a los pulmones que nos ayudaran a cada respiro… sería imposible. También ahí es donde reside la memoria de cómo caminar, correr, comer, etc… y gracias a él no tenemos que pensar cómo hacerlo cada vez que lo vamos a hacer.

Es difícil poder decir que hay que hacer caso al subconsciente, porque precisamente está en el subconsciente esa sabiduría y no en el conciente. A lo que voy es que es importante saber que hay que trabajar en el subconsciente ya que en él es donde residen también los temores, creencias y expectativas. Muchas veces cargamos con temores o limitaciones que están en el subconsciente pero no nos podemos liberar de ellos porque no los tenemos concientes. Hay técnicas para acceder a él como la hipnosis o la Programación Neurolingüsística (PNL), o en la misma casa, con técnicas de meditación.

Algo importante es trabajar en nuestros pensamientos y la congruencia con nuestros actos. Si queremos atraer cosas positivas a nuestra vida, tenemos que trabajar concientemente en encaminar nuestros pensamientos a que sean positivos, a hablar bien de la gente, ya que así es como entiende el subconsciente y trabaja en atraerte cosas positivas. Por eso también es importante sonreír lo más que podamos, porque aunque no nos sintamos felices, engañamos al subconsciente y atraemos felicidad y cosas que nos traen alegría.

Se le puede conducir también haciendo “collages” con imágenes y palabras de cosas que deseamos atraer a nuestra vida. Si lo tenemos en un lugar visible aunque no lo estemos viendo de manera conciente, el subconsciente graba las imágenes y trabaja en eso para que tus acciones te conduzcan a conseguir eso (sin que te des cuenta).

Así que usemos el subconsciente a nuestro favor, todo lo que vemos y escuchamos nos está programando e influenciando sobre nuestra opinión, actitud y estado de ánimo. Seamos mejor nosotros los que programemos al subconsciente hacia nuestro bien.

Creo que ya me extendí. Espero haberme explicado porque escribí estas ideas como Dios me dio a entender. Espero que les haya gustado, pero sobre todo servido, y que les ayude a comprender cómo funcionan el conciente y subconsciente (a quien no lo tuviera muy claro).

 

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